La Gran Muralla China puede considerarse como la obra de ingeniería más grande jamás llevada a cabo. Por más empeño que se haya hecho por conservar la estructura de más de ocho mil ochocientos kilómetros de largo, se trata de una tarea titánica. Actualmente sólo se conserva un 30% de la muralla original. Esta fue mi experiencia de recorrer 10 kilómetros por la muralla china en un tramo poco transitado.

Visitar la Gran Muralla China

La Gran Muralla puede ser accesible desde muchos puntos en China, pero si te encuentras o te diriges hacia Pekín hay varios tramos visitables. Los más notorios Badaling, Mutianyu, Huanghuacheng y Simatai. Los primeros tres tramos se encuentran a una distancia de entre  unos 60-70 kilómetros de Pekín, aunque los más populares son Badaling y Mutianyu por encontrarse en muy buen estado después de haber sido restaurados.

Es una opción adecuada si te agradan las aglomeraciones de turistas, estás en busca de souvenirs y no te apetece caminar demasiado. Sin embargo si buscas una opción un poco más arriesgada y aventurera, hay un tramo no tan visitado que discurre entre Jinshanling y termina en Simatai, a unos cien kilómetros del centro de Pekín.

En nuestra búsqueda por un tramo menos concurrido de la muralla, encontramos un tour ofrecido en el Leo Hostel de Pekín, el cual consistía en hacer un recorrido de 10 kilómetros a través de la muralla partiendo de Jinshanling hasta Simatai.

Dicho tour prometía que no habría ni vendedores ambulantes ni otros turistas aparte de los que hicieran el tour con nosotros. Efectivamente así fue. Este tramo no es que sea menos conocido, pero al ser más difícil suele tener menos demanda.

Al comienzo la muralla está en muy buen estado, pero mientras se va avanzando el deterioro se comienza a hacer más evidente. Llegar a un punto en el que hay sectores donde hay derrumbes, la vegetación se está devorando la muralla y pedazos del suelo están sueltos, así que conviene ir con cautela.

Para hacer esta experiencia no es necesario tener un gran estado físico, pero es un tramo con cierta dificultad. Existen tramos donde la pendiente puede alcanzar los 70º, lo que implica que hay que escalar un poco. Otro aspecto a tener en mente es que al no haber vendedores ambulantes es necesario llevar agua y alguna barrita energética. No está de más utilizar calzado deportivo y protección solar, especialmente en verano.

Teniendo en cuenta que era el mes de agosto y las temperaturas sobrepasaban los treinta grados, el recorrido puede durar unas tres horas y media. A pesar de todo el esfuerzo, sentimos que hicimos lo mejor al tomar este tramo, el poder explorar la Muralla China en un ambiente solitario y silencioso lo convirtió en una experiencia mucho más gratificante.

Mi consejo al futuro visitante: tomártelo con calma. En mi experiencia cuando vimos lo dificultoso del camino apresuramos el paso pensando que no lo cumpliríamos y al final tuvimos que esperar bastante a que llegara todo el grupo y nos dirigiésemos al autobús. La recompensa: vistas increíbles y una suculenta comida que nos esperaba en un restaurante cercano, aunque nada de esto se compara con tener la oportunidad de recorrer una de las siete maravillas del mundo moderno.

Un poco de historia

Construida entre los siglos V a.C. y XVI, su trazado original iba desde la frontera con Corea hasta el desierto del Gobi. Su objetivo fue crear una fortificación infranqueable que protegiera al Imperio Chino de los constantes ataques de tribus nómadas de Mongolia, sin embargo con el tiempo demostró ser más eficaz como un medio para transportar mercancía a través de las montañas que como fortaleza.

Por regla general mide entre seis y siete metros de alto y unos cinco metros de ancho, no obstante es muy difícil luchar contra la vegetación y las inclemencias del tiempo, los cuales se fueron comiendo kilómetro a kilómetro.

Materiales

Los materiales utilizados en la construcción de la muralla fueron muy variados, generalmente se usaba el material disponible en la zona donde se estaba construyendo, desde piedra, granito, arcilla, arena, y millones de bloques de ladrillo.

Aparte de la muralla en sí, hay otros elementos que la conforman, como los cuarteles y torres de vigilancia. Los cuarteles se utilizaban como puntos de defensa y almacenaje de todo tipo de enseres. En cierto punto dentro de la muralla también se comenzó a desarrollar un sistema de transporte de materiales y resultó ser bastante efectivo sobretodo a la hora de salvar las grandes distancias que se necesitaban para transportar cosas de un poblado a otro, convirtiéndose la muralla en si en una gran ruta comercial.


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