Alzándose como una especie de cohete a punto de despegar sobre una de las laderas de la sierra del Collserola, la Torre de Telecomunicaciones de Norman Foster, no escapa a la vista de nadie en Barcelona. Desde luego, cualquier arquitecto quiere la mejor ubicación posible para su proyecto, y si va a estar emplazado a 500 metros sobre el nivel del mar y a la vista de todos mejor aún, sin embargo esta ubicación responde a factores mucho más pesados que el ego del arquitecto.

Torre de Collserola, Barcelona

La Torre surge gracias a la necesidad de una estructura que condensara el requerimiento de la fuerte expansión que sufrirían los servicios de telecomunicaciones en Barcelona, gracias a la celebración de los XXV Juegos Olímpicos de 1992 y a la necesidad de mostrar al mundo un nuevo símbolo arquitectónico. La nueva Torre compartiría el nudo de servicio de televisión y radio para toda el área metropolitana de Barcelona y la sierra del Collserola era el sitio idóneo para poder alcanzar la altura requerida de dicha torre.

Torre de Collserola, Barcelona

Torre de Collserola, Barcelona

La mayor dificultad de este proyecto era conseguir una estructura lo suficientemente liviana y que ocasionara el menor impacto posible al ecosistema de la montaña. De esta forma se ideó una torre mixta provista de un mástil central de hormigón de apenas 4,5 metros de diámetro y que serviría como base para soportar cada nivel del equipamiento de la torre. En total 13 niveles de estructura metálica en forma triangular componen la Torre, diseñados de esta forma para maximizar el espacio y teniendo en cuenta el aspecto aerodinámico exterior para enfrentar los fuertes vientos.

Aspecto antes de entrar el ascensor

Luego que la torre de hormigón fuese vaciada, cada uno de los niveles que fueron previamente fabricados, fueron izados por este mismo eje central además del mástil de telecomunicaciones y se comenta que cada día se vivía un drama en Barcelona mientras se completaba este proceso, el cual estuvo listo en tan sólo 24 meses. La totalidad de los 288 metros de altura de la estructura es estabilizada mediante tres pares de cables de acero que van anclados a la montaña.

Planta 10, plataforma de observación

Planta 10, plataforma de observación

Después de vivir mucho tiempo en esta ciudad, para mi sorpresa descubrí que aparte de ser espacio para eventos, cualquier persona puede subir a la increíble plataforma de observación por tan sólo 5 euros y debo reconocer que fue toda una experiencia. Suelo tener algo de vértigo, muy poco en realidad, pero el ascensor panorámico de la Torre, que asciende por el mástil central de hormigón hasta la décima planta y que te permite observar una majestuosa Barcelona como si estuvieses volando, hizo que me sudaran las manos.

Una vez arriba la sensación de vértigo va desapareciendo y se transforma en una de asombro, al poder ver la ciudad Condal desde una perspectiva y una altura inédita, estando efectivamente en el punto físico más alto de toda Barcelona. Recomiendo subir en un día claro y despejado, ya que además de abarcar una vista de 360º sobre toda la ciudad, es posible ver el Vallés y si las condiciones lo permiten hasta el Pirineo. Se puede terminar la tarde paseando por el Parc del Tibidabo y admirando las vistas desde el Templo de Sagrado Corazón de Jesús.

Vista de Barcelona, desde el Sagrado Corazón de Jesús

Para ver más fotografías: Álbum en Flickr sobre la Torre del Collserola

¿Cómo llegar?

La mejor forma de llegar a la Torre es mediante el Funicular del Tibidabo hasta el Parc del Tibidabo y de allí caminando un trayecto de apenas 5 minutos.