La forma de un edificio es la primera característica que nos viene a la mente a la hora de intentar describirlo y de como nuestra vista lo registra en la memoria. Existen en arquitectura cinco volúmenes básicos cuyas formas son distintas, regulares y fácilmente reconocibles que son los llamados sólidos Platónicos y obtienen este nombre gracias al filósofo griego Platón a quien se le atribuye su detallado estudio. Estas formas son la esfera, el cilindro, el cono, la pirámide y el cubo. Ya el mismo Le Corbusier afirmaba: “…los cubos, los conos, las esferas, los cilindros y las pirámides son las formas básicas que la luz pone de manifiesto con más relevancia; su imagen es diferenciable y tangible entre nosotros y, además, sin equívoco alguno. Por esta razón son bellas, las formas más bellas…”

No existe cuerpo geométrico de mayor perfección y armonía que la esfera, no en vano esta forma se repite hasta el cansancio en el entorno de la naturaleza.  Goza de una estabilidad absoluta y desde cualquier punto de vista permanece inalterada. Pero si nos trasladamos al mundo de la arquitectura, no es común encontrar ejemplos de edificios completamente esféricos. Quizás no logra traducirse como una figura constructiva adecuada y económica, y en definitiva no se adapta a la capacidad restringida que tenemos en nuestras ciudades, donde se aprovecha hasta el máximo espacio para reducir costes en la vivienda, pero en mi opinión sería mucho más agradable vivir bajo una cubierta esférica que un techo plano. Es por eso mi sorpresa de encontrarme en Estocolmo con este volumen que supo adaptar una forma casi esférica a la perfección para su uso requerido. Hablamos del Ericsson Globe y su atracción el Skyview.

Originalmente construido para partidos de hockey sobre hielo, el Ericsson Globe (anteriormente llamado Stockholm Globe Arena y llamado así desde 2009 cuando la multinacional sueca obtuvo los derechos para el nombre), actualmente alberga todo tipo de eventos desde deportivos a musicales, adaptándose a prácticamente cualquier tipo de acontecimiento. Un concierto de los Rolling Stones o Madonna, una misa multitudinaria del papa Juan Pablo II, hasta el festival de Eurovisión 2000 tienen en común al Globen. Tiene la distinción de ser el edificio hemisférico de mayor dimensión del mundo con una capacidad para 16.000 espectadores, un diámetro de 110 metros y una altura interna de 85 metros. Dos años y medio tardó su construcción y fue inaugurado en 1989, convirtiéndose en un icono para la capital Sueca.

Góndolas, Skyview de Estocolmo

Una curiosidad sobre el Ericsson Globe es la adición en 2010 de un funicular que mediante unas góndolas de acero y cristal también circulares, hacen un recorrido a través del perímetro externo de la esfera, elevándose hasta los 130 metros de altura, permitiendo observar unas impresionantes vistas del skyline de Estocolmo.

Vistas del Tele2 Arena, Estocolmo

Esta nueva atracción, como una especie de “London Eye Sueco”, transporta una góndola con capacidad para 16 personas en dos rieles de manera simultánea cada una en un recorrido que dura unos 20 minutos. Desde esa altura es posible ver los avances en el nuevo gran estadio de fútbol y grandes eventos para Estocolmo, el Tele2 Arena que estará listo para 2013. Al descender es posible visitar un pequeño y sencillo, pero bien construido pabellón que ofrece información sobre el nuevo estadio. Más información sobre horarios y precios aquí

Debo admitir que tuve una pequeña decepción al descubrir que los rieles del funicular llegan a la cima de la esfera y no se efectúa un recorrido completo hasta el otro lado de la esfera. Después de unos minutos en la cima, la góndola vuelve sobre sus pasos hasta el sitio inicial. Aun así, es una experiencia imprescindible para comenzar a percibir y comprender Estocolmo desde otra perspectiva, o si prefieres imaginar que eres un insecto trepando sobre una gigantesca blanca pelota de golf

Más fotografías aquí.

¿Cómo llegar?
Utilizando el metro es muy fácil llegar al Ericsson Globe, llegando hasta la estación “Globen”.