Hotel W/Blue Sky Tower ¿Homenaje o plagio?

En el itinerario del Transiberiano, hice un recorrido por la capital de Mongolia, Ulán Bator. Estando allí no pude evitar pensar en la increíble similitud que existía entre el rascacielos Blue Sky Tower que no conocía anteriormente, y el Hotel W, más conocido como Hotel Vela de Barcelona.

Hotel W, Barcelona

Como todas las disciplinas artísticas, al comienzo es difícil encontrar una voz propia y es común el intentar imitar (de forma consciente o inconsciente) a aquel que más admiramos, sin embargo, así como en la música este tema está meticulosamente blindado y a la mínima pueden haber acusaciones de infringir los derechos de autor, después de hacer una pequeña investigación, no he descubierto ninguna legislación que regule el tema de plagio en arquitectura. Pero volviendo al tema de los edificios en cuestión, es evidente la similitud que existe en el aspecto formal, pero a efectos prácticos ¿es producto de la casualidad?

Construido sobre un terreno ganado al mar en el puerto de Barcelona, el Hotel W de Ricardo Bofill comienza a gestarse como proyecto ya en 1999. Después de numerosas modificaciones hechas en el diseño original, entre ellas la reducción de la polémica altura de 160 metros de su proyección inicial y su extrema cercanía a la costa, el edificio redujo su altura a unos 88 metros que adicional a la plataforma de 11, suman 26 plantas y la centena de metros. Desde su presentación hasta el comienzo de las obras en 2006 pasaron siete años.

Boceto Hotel W, Barcelona

Renders. Blue Sky Tower, Mongolia

El Blue Sky Tower de Ulán Bator, igualmente comenzó su construcción en 2006 y fue finalizado en 2010, un año más tarde que el Hotel W. Al igual que su “hermano” de Barcelona, tiene unos 100 metros de altura repartidos en 25 plantas, ambos son hoteles de lujo, han recibido el mismo tipo de revestimiento y están emplazados en sitios donde es imposible que no destaquen. Además se ha convertido en el edificio más alto de toda Mongolia.

Modelo Hotel W, Barcelona

Con obras de tal relevancia es normal que surjan detractores y defensores, aunque no tengo certeza si este ha sido el caso en Mongolia. Con respecto al Hotel W, los amantes de los rascacielos hubiesen preferido una altura mayor a los 160 metros y grupos ecologistas exigen su demolición por encontrarse en zona portuaria y no acotar la Ley de protección de costas. Es muy fácil hacer críticas cuando no se ha participado en un proyecto y uno ejerce únicamente de espectador. Desde luego pienso que el Hotel W tiene méritos como obra de arquitectura y como un hito nuevo en la ciudad, pero al mismo tiempo echo de menos el ir a la playa en la Barceloneta y no tener un edificio bloqueando la vista.

Para los asiduos de la playa de San Sebastián tampoco debe haber sido de mucho agrado la pérdida repentina de privacidad, sin embargo como asiduo ciclista agradezco la prolongación del paseo de la Barceloneta. En fin como en cualquier disciplina, es imposible complacer a todos.

Intentando cerrar este artículo y volviendo al tema central que nos ha traído hasta aquí, he recordado muchos de los casos que se daban en la Facultad, cuando una gran cantidad de estudiantes comenzábamos a trabajar en el mismo proyecto, con las mismas condicionantes y en grupos separados. Curiosamente en muchas ocasiones hubo resultados muy similares provenientes de personas y cursos distintos, lo que me lleva a pensar que probablemente este parecido sea producto de la casualidad y de la afirmación que esta forma particular es idónea para crear tipologías de hoteles, y si no fuese ese el caso, creo que el mundo es bastante grande para albergar dos o más hoteles vela. Sin ir más lejos, no es difícil encontrar más edificios con esta curiosa forma en distintas ciudades.

Estadio Olímpico de Beijing, fin del Transiberiano

Transiberiano con destino Pekín

La llegada a Pekín como destino final del trayecto del Transiberiano fue agridulce. El paso de la frontera de Mongolia a China es una experiencia muy interesante. Rusia y Mongolia utilizan un ancho de vía un poco mayor a la standard, que es el ancho de vía presente en China, para solventar esta situación al llegar a la frontera el tren se detiene y comienza un proceso de levantar cada vagón (con los pasajeros adentro) y cambiar los bogies o ruedas adaptadas al nuevo ancho de vía. Esto normalmente dura varias horas y las autoridades aprovechan para tramitar el control de pasaportes. Lo que no avisan previamente es que durante estas horas los servicios del tren permanecen cerrados y a menos que aun guardes comida y bebida (cosa difícil a estas alturas del viaje) pues hay que aguantarse. Aun así, creo que cualquier viajero del Transiberiano recordará este momento como uno de los más esperados del viaje.

Cambio de bogies en la frontera Mongolia-China

Últimos tugriks para gastar, hay muchos billetes pero no daba para mucho

Después de comprar provisiones y gastar los últimos tugriks (la moneda de Mongolia) no sin antes percatarme de la mirada de la cajera china con un tono de desprecio al tener que aceptar estos billetes, comenzamos a saborear las últimas horas de tren del trayecto, he aquí el momento agridulce. Con muchas ganas de conocer China pero sabiendo que es el comienzo del final y que toca despedirse de un grupo de gente muy especial de muchos lados del mundo que fueron compañeros de anécdotas. 

Conociendo Pekín

Antes de conocer Pekín tenía la idea de una ciudad de enormes dimensiones, caótica y contaminada y poco moderna. Las primeras tres acerté, pero la última me equivoqué por completo. Es natural que una ciudad cuando es elegida sede para los Juegos Olímpicos se transforme y se haga un buen lavado de cara, quizás uno de los mejores ejemplos recientes sea Barcelona, y lamentablemente cuando conocí Pekín era el año 2010, dos años después de la cita olímpica, asi que para revisar diferencias entre el antes y el después habrá que esperar a otra futura ciudad Olímpica.

Quizás había estado más pendiente de conocer ejemplos de su arquitectura tradicional, como La Ciudad Prohibida, el Palacio de Verano, o el Templo del Cielo, pero el caso es que además de las construcciones nuevas (entre ellas el Estadio Olímpico o Nido de pájaro y el Cubo de agua) y las que se reformaron para los Juegos Olímpicos, Pekín está siendo transformada también por una buena cantidad de edificios modernos, un ejemplo reciente es la sede del Teatro Nacional de Pekín, también conocido popularmente como “El Huevo“. Esta característica de Pekín, la convierte en una ciudad con un aire muy tradicional pero con ánimos de reinventarse, a ratos, dando la impresión de estar en alguna ciudad moderna de Estados Unidos y el consiguiente deterioro de barrios típicos, como los Hutongs (leer mas).

El diseño ganador

El proyecto escogido para el Estadio Olímpico de Pekín fue para los arquitectos suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron, quienes impresionaron a un jurado integrado por Jean Nouvel y Rem Koolhaas entre otros, con un diseño en sus palabras “de brillante desafío estético y estructural”. Inspirada en la trama de un nido de pájaro, la malla que recubre la fachada es a la vez contenedor del estadio y alberga todos los sistemas de circulación. El mismo entramado de acero, posee aberturas en algunos puntos y una membrana traslúcida para controlar las entradas de luz y aislamiento acústico del exterior. Y aunque desde fuera da la sensación que este entramado fuera un poco fruto del azar, está basado en minuciosos cálculos geométricos.

La obra requirió la utilización de más de 100.000 toneladas de acero, convirtiéndose en la estructura de acero más grande del mundo. Produce energía a través de paneles solares, el agua de lluvia es recolectada y purificada para uso del estadio y además posee un sistema de recolección de aire caliente para calentar el estadio en invierno y de aire frío para hacer lo mismo durante el verano, en un intento de ser un ente más sostenible.

Detalle del entramado

El “Nido” al atardecer

Sin embargo, a pesar de haber sido un éxito durante los Juegos Olímpicos, su utilización en la vida de la ciudad después de las Olimpíadas ha sido prácticamente nula. Desde entonces solamente ha albergado tres eventos deportivos del ámbito futbolístico, y tres años después de su culminación el “Nido” sigue vacío. A pesar de eso, el Estadio se puede visitar sin ningún problema, aunque hay que llegar temprano, ya que cierra sus puertas después de las cinco de la tarde. Aún sin entrar el recinto la gran plaza a su alrededor se llena de familias en busca de espacios abiertos. Más fotos en mi página de Flickr.

¿Cómo llegar?

Para llegar al Estadio hay que ir hasta la estación Olympic Sports Center de la línea 8.

El metro de Pekín

El metro de Pekín fue otra de las cosas que me sorprendió gratamente. Es muy fácil de usar al estar también señalizado en inglés y no representa ningún problema usarlo, también tiene un precio muy económico y puede ser útil a la hora de evitar colas y atascos. Únicamente hay que pasar la mochila o cualquier bolsa que lleves encima por un sistema de rayos X como en los aeropuertos, lo que puede ralentizar un poco el proceso.  

La cara más amable de Siberia: Irkutsk

12 de agosto de 2010. La ola de calor en Rusia continua azotando toda su parte occidental, ese día nos despedimos de Moscú con destino a Siberia con un poco de alivio debo admitir, la promesa de temperaturas más frescas en Irkutsk nos hacen anhelar la que sería la tercera parada del Transiberiano y además conocer en persona uno de los cuatro aeropuertos internacionales de Moscú, Sheremetyevo. Con algo de pesar por tener que cambiar el tren por el avión, si lo vemos desde otra perspectiva, el mismo viaje que en tren nos hubiese tomado tres días en hacer lo hicimos en cinco horas de avión, dadas las circunstancias fue la mejor opción y al final ganamos más días para los próximos destinos.

Estación de ferrocarril en Irkutsk

Irkutsk es uno de los destinos más importantes dentro de la ruta del Transiberiano. Es una ciudad con un número considerable de habitantes (más de 580.000) y una de las más importantes de Siberia, como centro comercial e industrial y por la cercanía con el Lago Baikal, una de las mayores reservas de agua dulce del planeta. Por regla general, todos los viajeros haciendo esta ruta bien sea desde Moscú o en sentido contrario desde Pekín, hacen parada en Irkutsk. El desarrollo de la ciudad viene dado principalmente por la decisión de extender las vías férreas desde Moscú hasta Siberia y continuarla hasta la costa pacífica de Rusia, ya que para finales del siglo XIX, el sistema de transporte y comunicaciones de Siberia con el resto del país era obsoleto y los caminos estaban en muy mal estado.

Centro de Irkutsk

Siberia a mediados del siglo XIX era el sitio perfecto para enviar a exiliados por razones políticas, dada su lejanía a otro país extranjero, por la extensión de su tierra y la dureza del clima. Muchas ciudades de la región incluida Irkutsk, fueron pobladas de forma indirecta por exiliados, campesinos fugitivos, y todos aquellos que escapaban de Rusia central hacia una tierra libre. La construcción del ferrocarril a Siberia comenzó en 1891 y trajo un mayor desarrollo a la región, convirtiéndose también en punto de paso hacia Mongolia y China. Actualmente Irkutsk posee una importante estación de trenes y un aeropuerto internacional.

Izbas en Irkutsk

La París de Siberia

Con el descubrimiento de oro hacia 1880 y la llegada de los primeros trenes transiberianos en 1898, la ciudad convirtió a mucha gente en millonarios de la noche a la mañana y el centro se comenzó a llenar de lujosas residencias neoclásicas (hoy venidas a menos) pero que en su momento fueron suficientes para que aún sea conocida como la “París de Siberia“. Hoy en día estas construcciones sobreviven entre grises bloques de apartamentos de la era soviética y afortunadamente aun persiste un tipo de construcción muy representativa de la región, que son las Izbas. Una izba es una casa rural hecha en madera y ejemplos de ellas existen desde hace siglos en la Rusia rural.

Originalmente de poco tamaño, una izba se construía con herramientas sencillas, desde el cortado manual de la madera con hachas al uso de cuerdas para sujetar la madera (el uso de clavos no era muy extendido debido a el alto coste del metal). A raíz de la llegada de un grupo de militares exiliados a Irkutsk, algunas casas de Siberia comenzaron a presentar algunos cambios como por ejemplo la ampliación del tamaño, la adición de una segunda planta y la aparición de tallas ornamentales en la madera, sobretodo en puertas y ventanas. Desafortunadamente la madera no es un material lo suficientemente duradero y muchas de estas izbas de Irkutsk están necesitadas de una gran restauración, algunas han llegado a hundirse un poco con respecto al nivel de la calle y lo más sorprendente es que aún continúan habitadas.

Conocer Irkustk es recomendable y necesario en esta parada del Transiberiano, pero por mi propia experiencia yo aconsejaría que lo más apropiado es pernoctar en Listvyanka, un pequeño pueblo a orillas del Lago Baikal, y accesible desde Irkutsk por autobús o ferry. Este lago tiene una profundidad máxima de 1600 metros y más de 600 kilómetros de largo, lo que lo convierte en el mayor de Asia y el más profundo del mundo.

Lago Baikal

Comida a orillas del Lago Baikal

El pueblo tiene una población de 2.000 personas, pero aún así tiene una buena variedad de sitios donde alojarse y buenos sitios donde comer junto a la costa del lago, aunque también es posible dormir en una de sus 22 islas. Un plato popular de la zona es el Omul, un pescado típico del lago Baikal y que se cocina en papel de plata y es servido con queso. Otra de las atracciones de los alrededores del lago es el Great Baikal Trail, que es una extensa red de 1.800 kilómetros de senderos y están funcionando desde 2003.

Estación de ferrocarriles de Irkutsk, próximo destino: Mongolia

Si quieres saber como empezó y continuó el resto del trayecto por Rusia, Mongolia y China, no te pierdas estos enlaces:

 

El Transiberiano. Segunda parada: Moscú (II)

Moscú, 10 de agosto de 2010, 11 a.m. Después de nueve largas horas de viaje en el tren hacia la capital rusa, soportando altas temperaturas dentro del vagón, llegamos a Moscú, pero al salir del tren la situación no es nada alentadora, el termómetro sobrepasa los 40º ya que Rusia sufre la peor ola de calor de su historia, los muertos por golpes de calor promedian unos 700 diarios y además el país sufre una cantidad de incendios que han devastado más de 750 mil hectáreas de bosque.

El día anterior en San Petersburgo ya habíamos comprobado la cantidad de humo que había en la atmósfera, pero lo peor nos esperaba aquí. Las escenas de Moscú cubierta por el humo estaban en todas partes y dejándonos llevar por el frenesí mediático, compramos mascarillas por si acaso. Tal como lo habían predecido, Moscú estaba ardiendo pero la atmósfera estaba limpia y libre de humo. Ya sabemos como pueden ser de exagerados los medios en determinadas o debería decir, la gran mayoría de las ocasiones.

Llegar a Moscú es una sensación muy abrumadora, no en vano es una ciudad que ostenta varios récords: con más de diez millones de habitantes es la más poblada y una de las más peligrosas de Europa, la más cara del mundo por tercer año consecutivo y la ciudad con mayor cantidad de personas con fortunas superiores a los 1.000 millones de dólares. Además tiene tres puertos que conectan con el Océano Atlántico y Glacial Ártico, cuatro aeropuertos internacionales, nueve estaciones de tren y una extensa red de metro. Sede de los Juegos Olímpicos de 1980 y futura anfitriona de la Copa del Mundo 2018.

Muralla del Kremlin

Mochila al hombro bajamos al andén acompañados de Peter, un buen hombre que conocimos en el tren, siberiano para más señas, que gentilmente respondió a nuestras súplicas a que nos ayudara a comprar los próximos billetes de tren. Ahora el lector se preguntará ¿por qué no compramos los billetes de forma anticipada? La respuesta es simple: no existe una página oficial en internet de los ferrocarriles rusos, al menos al momento de nuestro viaje, y las páginas que solía encontrar eran dirigidas a británicos o americanos a unos precios muy inflados. Viajando por libre y con bajo presupuesto fue un riesgo que decidimos tomar.

Malas noticias. Peter, nuestro nuevo mejor amigo, nos comunica (después de unas dos horas de taquilla en taquilla) que los billetes para Irkutsk, nuestra próxima parada, están agotados. Recordemos que es verano y que este servicio de tren no es solamente usado por turistas, es un método de transporte masivo en Rusia, y hay muchísima demanda. Además que Peter nos cuenta que muchas agencias compran billetes por anticipado y luego los revenden a precios de escándalo. La solución final nos la dio el mismo Peter: viajar en avión. Recomendación: si viajas en verano tener en cuenta que la planificación del viaje puede modificarse dramáticamente si no consigues los billetes que quieres, así que es mejor intentar comprarlos con anticipación. Si viajas en invierno tienes más posiblidades de adquirirlos en taquilla directamente. Pero luego volveremos a este tema, de momento sigamos con el asunto que nos hizo ir a Moscú y que más nos interesa: la continuación de la Plaza Roja.

El Kremlin

Torre del Salvador, Kremlin

Accesible desde la Plaza Roja, el Kremlin es una fortificación amurallada donde se halla la residencia oficial del Presidente de la Federación Rusa. Las ciudades rusas antiguas no estaban amuralladas, únicamente era el Kremlin el sitio que se solía fortificar y actualmente es una palabra que se ha empezado a utilizar para referirse a todo lo que concierne a la política rusa.  Entre los edificios destacables del Kremlin encontramos el Campanario de Iván el Grande, principal atalaya de Moscú en la antiguedad, el Gran Palacio del Kremlin, residencia oficial del presidente, y el Palacio Estatal del Kremlin, que alberga el Congreso de la Federación Rusa, además de varias iglesias, catedrales y el Arsenal del Kremlin, formando un conjunto arquitectónico sin parangón en el mundo.

Las murallas actuales se construyeron entre 1485-1495 y forman un triangulo irregular conteniendo unas 28 hectáreas. Varias torres de distintos tamaños componen la muralla y tienen usos distintos. Las torres rectangulares y más altas son puntos de entrada al Kremlin, dos de estas se encuentran en la Plaza Roja, la Torre del Salvador y la Torre de San Nicolás, ambas de 67 metros de altura. La  entrada principal es a través de la Torre de la Trinidad (por los Jardines Alexandrovsky). Otras torres de planta circular servían como puntos de defensa y se construyeron pasos y galerías para poder comunicarse entre ellas. El resto de torres son más pequeñas y cerradas, también servían como puntos para disparar al enemigo. Una gran parte de la muralla transcurre a lo largo del río Moscova, formando lo que llaman el Malecón del Kremlin, un paseo muy recomendable.

Malecón del Kremlin, al fondo Campanario de Iván el Grande y Palacio del Kremlin, junto al Río Moscova

Museo Estatal de Historia

Ocupando uno de los lados transversales de la Plaza se encuentra este gran museo de enormes dimensiones que acoge millones de objetos relativos a la historia de Rusia, desde artículos prehistóricos hasta obras de arte de valor incalculable. Construido a finales del siglo XIX según el estilo neo-ruso, tenía la función de realzar el espíritu nacionalista y para promover la educación por la historia del país. Un edificio imponente de color rojo vino-tinto y tejados blancos que debe lucir aún más impresionante en un día nevado.

Museo Estatal de Historia. Foto: Claudio Bravo

GUM (Glavny Universalny Magazín)

Traducido al castellano vendría siendo “Principales Tiendas Universales“, 242 metros de fachada de tiendas ocupando un lado longitudinal de la Plaza Roja, convirtiéndose en los almacenes más grandes de Rusia. Previo a los años de la Revolución, este edificio operaba como centro comercial hasta que fue nacionalizado y convertido a oficinas estatales, luego de la muerte de la esposa de Stalin, este lo convirtió en su mausoleo. Al morir Stalin a su vez en 1953, el Estado volvió a darle su uso original de almacenes y obtiene el nombre de GUM, que se ha mantenido hasta nuestros días. La historia reciente es más conocida, al disolverse la Unión Soviética, se volvió a privatizar y actualmente es un edificio que ha recuperado su antigua gloria y al mismo tiempo es escaparate de las tiendas más lujosas cuyos precios son inaccesibles para la gran mayoría de los moscovitas. Así no vayas a comprar nada este edificio merece una visita, sobretodo porque su magnífico interior no tiene nada que ver con los centros comerciales a los que que estamos acostumbrados. Página oficial (en inglés y ruso).

GUM-Principales Tiendas Universales

Tumba del soldado desconocido-Jardines Alexandrovsky

No se encuentra propiamente en la Plaza Roja pero si adyacente al muro oeste del Kremlin, este monumento está dedicado a todos aquellos soldados anónimos que murieron en la Segunda Guerra Mundial. Delante de la lápida conmemorativa, saliendo de una estrella de bronce de cinco puntas arde una llama eterna. Existe una guardia permanente que cambia cada hora. Es el punto de entrada para los Jardines Alexandrovsky, el primer parque público de Moscú, que fue construido sobre una antigua ribera que rodeaba al Kremlin en 1819.

Tumba del soldado desconocido. Foto: Claudio Bravo

Es muy agradable para pasear, sobretodo si es un cálido día de verano, pero hay que tener precaución a la hora de sentarse en el césped, hay ciertos hombres de uniforme que deambulan por el parque y que no dudarán en pedirte el pasaporte (este proceder irá en aumento mientras más apariencia de turista tengas) y querrán ponerte una multa sólo por sentarte en el césped, cuando al mismo tiempo estás rodeado de gente haciendo tranquilamente lo mismo. Esta técnica de la “policía” aparentemente es muy común en Rusia para sacarle dinero al turista y lo mejor que puedes hacer si estás en esa situación es no entregarle el pasaporte, simplemente enseñarlo e intentar negociar con el policía, porque únicamente estará intentando ganarse una propina y no tienen intención alguna de llevarte a una comisaría.

Si quieres saber como continuó el resto del trayecto por Rusia, Mongolia y China, no te pierdas estos enlaces:

¿Cómo llegar?

Al ser tan enorme tienes varias estaciones de Metro con las que  te puedes aproximar. Tomando la línea 1 está la estación Okhotnyi Ryad que es el acceso más directo. Tener en cuenta que el metro de Moscú solamente está señalizado en ruso así que lo mejor es procurar obtener un mapa de metro que tenga tanto caracteres latinos y cirílicos, para poder contrastar los nombres en las estaciones, sino encontrar la adecuada puede ser una tarea difícil.

Transiberiano. Segunda parada: Moscú (I)

Estación de Moscú, San Petersburgo

Después de tres días de intenso calor en San Petersburgo, llegó el momento de abordar nuestro tren con destino a Moscú. El sitio: “Moskovsky Vokzal”, estación de Moscú, de donde parten todos los trenes que hacen el viaje de San Petersburgo a Moscú. La estación de metro “Plóschad Vosstaniya” está ubicada al lado de la estación, puedes ver el mapa aquí. Esta estación puede intimidar un poco sobretodo al ver la enorme cartelera que indica la salida de todos los trenes hacia Moscú y sus respectivas vías, todo señalizado únicamente en ruso.

Aspecto del tren San Petersburgo-Moscú

Hay varias alternativas a la hora de recorrer en tren los 650 km que separan las dos ciudades, hay trenes que hacen el viaje durante el día en unas cuatro horas, pero al hacer el viaje nocturno te puedes ahorrar tiempo y una noche de hotel. El tren parte a la 1 am y tarda unas nueve horas para llegar a Moscú.

El billete que conseguimos con algo de dificultad era para viajar en tercera clase a un módico precio de unos 22€, estos vagones consisten de una cantidad de compartimientos abiertos en los que hay dos literas, un pasillo y otra litera paralela al pasillo, en total 56 camas por vagón. Es una experiencia increíble ya que la tercera clase normalmente es ocupada únicamente por rusos y para ellos el viajero extranjero puede resultar una verdadera curiosidad, tanto así que durante el viaje un par de rusos se nos acercaron para hablar y practicar un poco el inglés, además de compartir con nosotros su botella de Vodka. El aspecto negativo: las altas temperaturas dentro del tren debido a la ola de calor que transcurría en esos días y el tener que compartir un solo baño con otras 56 personas. Más fotos en Flickr.

El símbolo de Rusia

Ubicada en el barrio más antiguo de Moscú, Kitái Górod, La Plaza Roja de Moscú es la más celebre de toda Rusia y se considera no sólo como el centro de la ciudad sino también de todo el país. Lo primero que me llamó la atención es que siempre pensé que su nombre venía dado por el color de sus edificios o por su implicación con el comunismo, sin embargo, en ruso la palabra “roja” y “bonita” son bastante similares, y ese es su verdadero nombre “Plaza bonita”. En este espacio de 23.000 metros cuadrados podemos encontrar una enorme cantidad de edificios de interés: La Catedral de San Basilio, El Kremlin, el Mausoleo de Lenín, el GUM o antiguo almacén estatal, la Torre del Salvador, el Museo Histórico, la muralla del Kremlin adyacente al río Moscova, la Iglesia de Nuestra Señora de Kazán y los jardínes Alexandrovsky. Al ser un espacio tan extenso y rico en arquitectura he decidido dividir este post en dos partes.

Aspecto de la Plaza Roja, la Catedral de San Basilio al fondo. Foto: Claudio Bravo

Catedral de San Basilio

La Catedral de San Basilio es a mi parecer el edificio más llamativo del conjunto, además de ser el símbolo más representativo de Rusia a nivel mundial, millones de turistas la visitan cada año y es una de las catedrales más fotografiadas del mundo. Su presencia se hace evidente al llegar a la plaza, no sólo por su vistosidad y tamaño sino porque se reconoce enseguida. Este templo ortodoxo fue construido por el Zar Iván “El Terrible” entre 1555 y 1561 para conmemorar la conquista cristiana sobre la ciudad de Kazán, capital de mayoría musulmana al sur de Rusia. Originalmente el edificio era más grande, primero se edificaron ocho capillas de madera fusionadas en una, y una novena se agregó hacia al año 1588, pero víctima de un grave incendio en el siglo XVIII, fue objeto de una gran restauración. A partir de esa intervención obtuvo el aspecto que tiene actualmente.

Catedral de San Basilio

Las ocho cúpulas originales tienen diversas razones de ser, vistas en planta forman dos cuadrados intercalados, uno de los cuales ha sido girado 45 grados, asemejando una estrella de ocho puntas, el ocho simboliza el octavo día, día de la resurrección de Cristo, aunque en la creencia islámica también se utiliza este símbolo para representar el paraíso, y varios países musulmanes la tienen dentro de sus escudos nacionales. Las cúpulas de esta catedral son llamadas bulbosas, por su semejanza a una cebolla. Su uso es frecuente en la arquitectura islámica y bizantina, y muy difundida en Rusia Oriental.

Se puede asumir que su popularidad en Rusia viene dada por la imitación que estos hicieron de las construcciones de sus enemigos, los Tártaros, aunque también se atribuye a la imitación de la llama de una vela encendida. Para efectos prácticos, se ha demostrado que esta forma acebollada es especialmente útil para evitar la acumulación de nieve. En los templos rusos normalmente se levanta sobre un tambor o cilindro y están cubiertas de mosaicos o tejas.

Más interesante viene siendo el significado de la cúpula más allá del simple elemento arquitectónico decorativo, la razón de la cúpula tiene una connotación más cósmica, es decir, la catedral viene siendo una representación del Cielo y la Tierra y la cúpula en si representa la bóveda celestial. Este universo alegórico en forma de catedral  fue objeto de aversión desde las tropas napoleónicas, que vista la imposibilidad de trasladar la Catedral hasta París, decidieron destruirla sin éxito, hasta los comunistas que cerraron el templo y lo convirtieron en museo al igual que la mayoría de los templos del país (ver post anterior sobre San Petersburgo).

Catedral de San Basilio

Nuestra Señora de Kazán

Ubicada al extremo opuesto de la Plaza Roja, se encuentra esta iglesia de menor tamaño, que de entrada pasa un poco desapercibida. Completada en 1636 y destruida tres siglos después en 1936, cuando Stalin ordenó limpiar de templos la Plaza Roja. Tiene la particularidad de ser la primera iglesia que fue reconstruida a partir de fotografías y dibujos antiguos, después del período soviético y fue inaugurada al público general en 1994. Importante no confundirla con la iglesia del mismo nombre que está en San Petersburgo.

Iglesia Nuestra Señora de Kazán. Foto: Claudio Bravo

Mausoleo de Lenin

Después de la muerte de Lenin en 1924, el gobierno decidió preservar su cuerpo para generaciones futuras y fue embalsamado para ser exhibido en un mausoleo de madera construido especialmente en la Plaza Roja. En 1929 se decidió mejorar el diseño y se encargó la construcción de un nuevo mausoleo. Este es el que actualmente podemos visitar en la Plaza Roja. Los días y horas de visita son un poco caprichosas a mi modo de ver, y las fotografías dentro del mausoleo están prohibidas.

Mausoleo de Lenín

Permanece abierto los martes, miércoles, jueves y sábados de 10:00 a 13:00 horas. El día de nuestra visita ya había pasado la hora de cierre y no pudimos entrar, pero si demuestras mucho interés por visitarlo podrás recibir la invitación de algún guía falso que te sugiera a pasar después de las horas de cierre, pagando previamente. Para una mejor ubicación de donde está cada edificio dentro de la Plaza Roja, te invito a que veas esta excelente animación realizada por el equipo de Vizerra.

Si quieres saber como continuó el resto del trayecto por Rusia, Mongolia y China, no te pierdas estos enlaces:

¿Cómo llegar?

Al ser tan enorme tienes varias estaciones de Metro con las que  te puedes aproximar. Tomando la línea 1 está la estación Okhotnyi Ryad que es el acceso más directo. Tener en cuenta que el metro de Moscú solamente está señalizado en ruso así que lo mejor es procurar obtener un mapa de metro que tenga tanto caracteres latinos y cirílicos, para poder contrastar los nombres en las estaciones, sino encontrar la adecuada puede ser una tarea difícil.