Laponia Sueca (I): un viaje en el teleférico más largo del mundo

Aeropuerto de Skellefteå

Nada más bajarme del avión en Skellefteå, sentí un viento cálido y agradable en la cara que me ayudó a recordar que todos los tópicos que uno pueda tener sobre un lugar afortunadamente se vienen abajo con cada viaje que uno hace.

Skellefteå, cuya pronunciación correcta sería algo como “she-leff-teo”, es una hermosa ciudad a orillas del Golfo de Botnia, al norte de Suecia. En un entorno urbano de unos 30.000 habitantes, es el sitio donde la ciudad y una naturaleza sin límites se dan la mano. Todavía estoy intentando digerir las impresiones del viaje, pero hay dos aspectos que no puedo desligar de mi experiencia sueca, la amabilidad de su gente y la inmensidad de su naturaleza. Naturaleza en estado puro, miles y miles de kilómetros cuadrados de bosques de pinos, de aire impoluto y lagos de aguas cristalinas, un lugar donde da la impresión que el stress estuviera prohibido por ley, sitio perfecto además para dar rienda suelta al Allemansrätten, una ley en Suecia que permite que cualquier individuo es libre de recorrer cualquier tierra, lago o río, incluso recoger frutos en propiedad privada, mientras se mantenga una distancia prudente de casas o jardines con cercas. Tanta libertad también lleva consigo un sentido de responsabilidad de mostrar respeto y consideración a los demás, a la naturaleza y a los animales, algo que me fascinó de la cultura sueca.

Haciendo click aquí podrás encontrar más información, en castellano, sobre Skellefteå.

Teleférico de Linbanan

Uno de los tantos lugares donde se puede disfrutar de esa naturaleza es en Örträsk, localidad en la municipalidad de Norsjö a unos 75 kilómetros de Skellefteå, donde se encuentra el teleférico de Linbanan, que tiene la particularidad de ser el más largo del mundo. Este transbordador no fue concebido originalmente como un espacio turístico, surgió de la necesidad de agilizar el transporte de grandes cantidades de oro, cobre, plomo, zinc y plata, entre otros materiales, de las minas a las fundiciones, cuyas entregas se ralentizaban debido muchas veces al mal tiempo o al mal estado de las carreteras, llenas de lodo o de nieve. Construido durante la Segunda Guerra mundial, tenía una línea de transporte que salvaba una distancia de 96 kilómetros de longitud a través de bosques y lagos, línea que estuvo trabajando hasta el año 1987.

En 1993 se decidió convertir en una atracción turística, utilizando las mismas torres de hormigón que antaño transportaba los recipientes de minerales reemplazadas ahora por cabinas adaptadas para alojar a cuatro personas cada una, haciendo un recorrido de 13 kilómetros y medio a 10km/h, partiendo de la estación de inicio en Örträsk, donde se puede aparcar el coche, hay una cafetería y un pequeño museo donde proyectan un documental sobre la historia del teleférico, y culmina en Mensträsk. Lo interesante es que el recorrido se puede comenzar desde cualquiera de las dos estaciones y al final te devuelven al punto de partida en autobús. Catorce cabinas hacen el recorrido en cada dirección, 28 en total, y es recomendable reservar con antelación, porque no garantizan que haya disponibilidad.

Tramo superior a 500 metros sobre el agua

El recorrido dura unas dos horas y durante ese tiempo es posible disfrutar de kilómetros de bosques de pinos y lagos que se pierden de vista a una altura máxima de 20 metros sobre el suelo y a través de 73 pilares de hormigón. Al llegar a la estación de Mensträsk, te esperan con un pequeño refrigerio de café, té o bebida de lingonberry, fruta autóctona de la región, parecida al arándano y que es muy refrescante. También ofrecen una sencilla comida a bordo que es entregada antes de partir, que no se incluye en el precio del billete, aunque la comida de afuera también es bienvenida, así que se puede organizar un picnic muy original. Hay una desventaja y es que el teleférico sólo efectúa una salida al día a las 13:00 horas y en la temporada de junio a agosto, por eso la importancia de hacer la reserva con antelación. El precio del recorrido por persona es de 270 SEK, unos 29€, más información en la página oficial aquí (en inglés, alemán y sueco).  

¿Cómo llegar?

Saliendo de Skellefteå hay que tomar la carretera 95, haciendo un desvío en Boliden hacia la carretera 370 y finalmente luego de pasar Bjurträsk tomar el desvío hacia el teleférico cuya señalización se puede ver con facilidad. Más fotos aquí.

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Trafalgar Square, Londres

Cada ciudad en el mundo tiene un espacio vital, donde de forma planificada y muchas veces espontánea se dan a lugar infinidad de actividades y sucesos. La palabra “Square” o Plaza en castellano, representa cualquier espacio urbano abierto donde se desarrollan estos eventos. Todas las civilizaciones y culturas del mundo han creado plazas y los tipos que existen en el mundo y las actividades que se desarrollan en ellas son innumerables y no existen dos iguales. Se hallan las cuadradas o rectangulares, como la Plaza Roja de Moscú o la Tiananmen en Pekín, irregulares, como suelen ser muchas plazas medievales, elípticas como la Plaza de San Pedro en Roma o circulares como la Plaza de Cibeles de Madrid, pero definitivamente lo que más define a una plaza, más que su forma, son los acontecimientos que se suceden en ella, y Trafalgar no es la excepción, es la regla.

Trafalgar Square

En la mayoría del mundo occidental este concepto de Plaza o espacio urbano es bastante homogéneo, por ejemplo cada plaza puede tener un uso específico, la plaza del Ayuntamiento, la plaza de la Catedral o una plaza comercial, pero en el Reino Unido tiene un significado más amplio. Existen plazas como las que he descrito anteriormente, pero un “Square puede ser desde una intersección de tres o más calles de importancia, o bien un jardín comunitario o privado rodeado de casas llamado “garden squarenormalmente de forma cuadrada (de ahí el nombre square), la mayoría construidos entre los siglos dieciocho y diecinueve. Una nueva cantidad de “squares” surgieron en el centro de Londres gracias a un gran desarrollo urbano posterior al “Blitz, nombre que se le dio al bombardeo continuo de la Alemania Nazi sobre Londres entre 1940 y 1941, donde se destruyeron más de un millón de viviendas.

Una de las fuentes de Lutyens

Trafalgar Square fue proyectada en 1820 por Charles Barry, arquitecto inglés, también conocido por su reconstrucción del Palacio de Westminster, para conmemorar la Batalla de Trafalgar e inaugurada en 1845, en lo que se considera hoy el centro de Londres, el triángulo formado por Charing Cross, Picadilly Circus y Leicester Square, de hecho, este punto es considerado el “kilómetro 0″ de Londres. Situada en un emplazamiento rectangular rodeado de calles por tres lados y por una terraza donde se encuentra la “National Gallery”, donde anteriormente había una cuarta vía de circulación que fue suprimida durante una reforma del recinto en 2003, por parte de Foster & Partners. La plaza tiene una gran columna central de 46 metros de altura, la llamada “Columna de Nelson”, en honor al Almirante Horatio Nelson, y está flanqueada por cuatro leones de bronce. Otro edificio importante dentro del entorno de la plaza es la iglesia St. Martin-in-the-Fields, por su ubicación es una de las más famosas en Londres y lugar de importantes conciertos y recitales. 

National Gallery

Ubicado al lado norte de Trafalgar Square, es uno de los principales museos de arte de Londres, la National Gallery tiene la particularidad de exhibir únicamente pinturas (nada de esculturas ni otro tipo de objetos) europeas y de primer orden. Su colección permanente supera las 2.300 obras y al pertenecer al Estado Británico, la entrada es gratuita, así como la mayoría de museos en Londres, una de las grandes ventajas de esta ciudad que nos permite ver grandes obras de arte de renombre mundial y al mismo tiempo poder entrar y salir de los museos todas las veces que nos apetezca y sin pensar en el bolsillo.

National Gallery y St. Martin-in-the-Fields

Cuatro plintos o podios están ubicados cada uno en una de las esquinas de la plaza, tres de ellos albergan estatuas ecuestres de Jorge IV (antiguo rey de Inglaterra), Henry Havelock y Charles James Napier (militares involucrados en la colonización de la India) y el cuarto plinto curiosamente esta vacío. En su espacio se han exhibido desde exposiciones de arte temporales hasta campañas publicitarias.

El último elemento decorando la plaza son sus dos famosas fuentes simétricas, que su función no era tanto estética, sino más bien para reducir espacio en caso que surgieran protestas populares o disturbios ya que no eran parte del diseño inicial. Sin embargo, estas fueron reemplazadas a finales de la década de 1930 y diseñadas por Edward Lutyens, que cambió el sistema artesanal de las bombas por otro de última tecnología, que a efectos de 2009 ya era bastante obsoleto. Las fuentes fueron objeto de una renovación completa del método de bombeo de agua y un nuevo sistema de iluminación multicolor con LED fue instalado con un consecuente ahorro energético.

Importancia cultural

Cuenta regresiva para los Juegos Olímpicos de 2012

La plaza ha sido escenario de una enorme cantidad de manifestaciones y protestas de corte político, a pesar de que en un principio estaban prohibidas por ley, como por ejemplo demostraciones anti-nucleares, en contra del apartheid, de la guerra de Irak, o como sitio para protestar por nuevas leyes, recortes de beneficios y aumento de impuestos. Es sitio preferido para ver en pantalla grande y en directo eventos deportivos donde juega el Reino Unido, bien sea de fútbol o de rugby. Fue también escenario de una gran vigilia por los muertos en los ataques terroristas del 7 de julio de 2005. Es adicionalmente uno de los sitios preferidos por los londinenses para recibir el año nuevo, aunque más recientemente se ha intentado trasladar esta concentración al South Bank en el London Eye para bajar la aglomeración de personas.

Definitivamente es un lugar para pasar un buen rato, y si no has estado nunca antes en Londres es el sitio ideal para empezar a recorrer la ciudad y comenzar a descifrarla. Desde hacer un recorrido por la National Gallery sin stress sabiendo que puedes entrar y salir todas las veces que quieras, hasta sentarte en su escalinata a ver la vida londinense y si el tiempo lo permite, disfrutar de algún músico en directo. Es el corazón de Londres y desde aquí conectan todas sus arterias principales.

Si te ha gustado, recuerda que haciendo click aquí podrás ver más fotos en mi página de Flickr. También me gustaría agradecer a Travelodge por ayudar a hacer realidad este viaje.

¿Cómo llegar?

Llegar hasta la estación de metro (Tube) más cercana Charing Cross, a través de las líneas Bakerloo o Northern y caminar unos 150 metros.

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Castres: porque no todo lo que brilla en Francia es París

Como viajero había visitado Francia en varias ocasiones, o al menos tenía la falsa creencia de haber conocido Francia. Técnicamente si, pero en realidad mis visitas se habían limitado exclusivamente a París, ciudad extraordinaria y que no necesita presentación, pero en un reciente y afortunado viaje a las tierras del Tarn, pude comprobar que en Francia no todo lo que brilla es París y su belleza va mucho más allá de su capital.

Ciudad de Castres-El Tarn

Antiguas viviendas de curtidores

Le Tarn es un departamento, o entidad territorial, situada en la Región de Midi-Pyrénées, en una especie de encrucijada entre España, el Océano Atlántico, el Mediterráneo y su más próximo vecino, Italia. Francia, incluyendo los departamentos de ultramar, está dividida en 101 departamentos, y se listan por orden alfabético, el Tarn ocupa el número 81. La ciudad de Castres (45.000 habitantes) es la tercera ciudad más poblada dentro del Tarn. Situada a orillas del río Agout, tiene una posición privilegiada a tan sólo 40 km de Albi (otra de las ciudades principales del Tarn y que conoceremos en futuros posts) y a 70 km de Toulouse.

Castres comenzó a tomar importancia desde el siglo XII dentro de la región cuando se convirtió en parada dentro del camino de peregrinaje hacia Santiago de Compostela (la vía de Arles), y tuvo un gran florecimiento económico durante el siglo XIX con la industria textil, convirtiéndose en ese momento en la ciudad más importante de la región. El desarrollo de esta industria  en Castres se puede ver y palpar en las antiguas viviendas  de los tejedores, tintoreros y curtidores, todas situadas a orillas del río Agout, y cuya construcción les permitía remojar las pieles en los sótanos de las casas para luego ser secados en el nivel superior. Estas casas multicolores dan la bienvenida a la ciudad al viajero y para mí se convierten en la estampa inolvidable de Castres. La mejor forma de verlas no es caminando, sino hacer un recorrido en barco. Llegando hasta el Quai (muelle) Miredames, podemos hacer un viaje al pasado en el Coche d’eau “Miredames” y ver de cerca estas fachadas centenarias. Para más información hacer click aquíA continuación quisiera destacar otros edificios de Castres que a mi juicio merece la pena visitar.

Coche d’eau “Les Miredames”

El Palacio Episcopal y el Museo Goya

Torre Saint Benoît, Palacio Episcopal

El edificio del Palacio Episcopal alberga el Ayuntamiento de Castres y uno de los grandes sitios de interés de Castres que es el Museo Goya, que sorprendentemente es el segundo museo en Francia (después del Museé du Louvre) con mayor cantidad de arte hispánico. Además de algunas obras de Goya (entre ellas “Autoretrato con gafas” y “La Junta de Filipinas”) podemos encontrar en su colección pinturas de Velázquez, Picasso, Murillo y Miró. Visita aquí el sitio oficial. Justo al frente del Museo Goya se encuentra el Jardín del Obispado diseñado por André Le Nôtre, el mismo paisajista del palacio de Versalles, la mejor forma de reconocer que sus arbustos forman una flor de lis, es subiendo a la primera planta del museo y asomarse al pequeño mirador antes de visitarlo.

Jardín del Obispado

Teatro Municipal

A mano derecha del Jardín del Obispado, en la Place de la République, se encuentra un llamativo edificio, que a simple vista ya nos anuncia que se trata del Teatro Municipal. De estilo Art Nouveau (recordemos que este mismo estilo es más conocido en España como Modernismo), fue inaugurado en 1904 y está incluido en el Inventario de Monumentos Históricos desde el año 2000, gracias a las obras de Jean-Paul Laurens, importante artista francés que pintó la cúpula del teatro. En la esquina opuesta al Teatro, podemos encontrar fácilmente la Oficina de Turismo de Castres.

Teatro Municipal de Castres

Si seguimos por la Rue de L’Evêché pasaremos por la parte posterior del Ayuntamiento (Hôtel de Ville) y encontraremos la Catedral de Saint Benoît. Es el edifico más antiguo de la ciudad y Castres ha ido creciendo alrededor de esta abadía Benedictina que se cree que fue construida hacia el año 647. Más fotos de la Catedral y Castres en mi página de Flickr.

Place Jean Jaurès

La Rue de la Libération nos lleva directamente a esta plaza en honor a Jean Jaurès, destacado político socialista francés, profesor universitario y fundador de L’Humanité (diario francés). De claro discurso pacifista, fue asesinado antes que comenzara la Primera Guerra Mundial.

Una estatua de Jaurès corona la Plaza rodeada de fachadas clásicas talladas en gres. Este espacio abierto al río Agout se llena de vida cuando el mercado alimentario toma la plaza y se venden los mejores productos de la cocina francesa. Sería estupendo si tuviera más conocimientos de gastronomía para poder describir con propiedad lo que comí y bebí con mis compañeros de viaje, porque no hay mejor forma de conocer un sitio que a través de sus sabores, así que no hay más remedio que acercarse y descubrirlo por uno mismo. El mercadillo de la Plaza Jean Jaurès se instala los martes, jueves, viernes y sábados por las mañanas.

Place Jean Jaurès

Castres es uno de los puntos de partida para conocer esta región del Tarn antes desconocida para mí, y que lamentablemente no conté con el tiempo suficiente para conocerla a fondo. Aspectos a tener en cuenta en un futuro viaje: Castres y sus alrededores cuenta con gran cantidad de fichas de senderismo y específicamente hay dos excursiones que parten desde Castres. Otra excusa para volver se materializa en el mes de julio con Las Extravadanses, un festival donde se celebra la danza en forma de espectáculos, conciertos y actuaciones públicas. Para más información sobre el calendario de actividades del Tarn y mucho más, puedes visitar su páginal oficial aquí. Sin embargo, cumpliendo con mi filosofía de viaje, siempre hay que dejar cosas por ver, así tenemos la excusa perfecta para regresar.

¿Cómo llegar?

El punto positivo es que si vienes a Castres desde Barcelona es relativamente rápido llegar en coche, ya que solamente las separan una distancia de 400 km. Si estás en algún otro punto más lejano de España o en otro país, la mejor opción es llegar en avión hasta el Aeropuerto Internacional de Toulouse, aunque para los más románticos también existe la posibilidad de llegar en tren hasta la estación de Albi, vía Toulouse.

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El Pabellón de Mies van der Rohe, Barcelona

El Pabellón de Alemania para la Exposición Internacional de 1929 de Barcelona, a primera vista no es una construcción monumental que impresione al visitante. Sin embargo lo que mucha gente desconoce es que esta pequeña gran obra cambió para siempre el modo de hacer arquitectura. Diseñado por el arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe (1886-1969) especialmente para la Expo Internacional de Barcelona en 1929, esta obra abarca todas las ideas del llamado “Movimiento Moderno”, un estilo que cambiaría el modo de proyectar edificios a lo largo de todo el siglo XX, por esto es llamado uno de los padres de la arquitectura moderna.

Pabellón Mies van der Rohe

¿Pero que es en realidad la Arquitectura Moderna? Es un término que se usa básicamente para definir toda la arquitectura desarrollada durante el siglo XX. El Movimiento Moderno es tan sólo un estilo dentro de la arquitectura moderna que sobretodo no debe confundirse con la arquitectura Modernista o Art Nouveau, que tuvo su apogeo a finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Este estilo se desarrolló por completo en la Escuela de la Bauhaus (1919-1933), escuela de diseño alemana cuyas enseñanzas sentaron las bases de todo lo que hoy conocemos del diseño industrial y creadores de esta nueva corriente estética dentro de la arquitectura, en respuesta a los grandes cambios que atravesaba la sociedad. Se fundaba en la necesidad de simplificar las formas, de eliminar ornamentos innecesarios y una negación de cualquier cosa que recordase al estilo clásico, el Movimiento Moderno se alimentó sobretodo de corrientes artísticas como el cubismo (Pablo Picasso) o el neoplasticismo (Piet Mondrián).

Estanque interior y la escultura “La Mañana”

Las características de este movimiento fueron escritas por un arquitecto alemán llamado Bruno Taut, destacando los siguientes mandamientos:

  • La primera exigencia de cada edificio es alcanzar la mejor utilidad posible.
  • Los materiales y el sistema constructivo empleados deben estar completamente subordinados a esta exigencia primaria.
  • La belleza consiste en la relación directa entre edificio y finalidad, en el uso racional de los materiales y en la elegancia del sistema constructivo.

Mies van der Rohe, que fue director de la Bauhaus a partir de 1930, tomó el encargo de diseñar el Pabellón de Alemania para difundir estas ideas con gran libertad ya que el edificio no tenía otro fin sino ese mismo, además de demostrar al mundo los ideales democráticos alemanes y su recuperación posterior a la Gran Guerra o Primera Guerra Mundial. El uso del color en los materiales y elementos que se utilizaron en el interior tenía como objeto representar la bandera alemana, mármol de ónice dorado, la moqueta negra y una cortina roja. En el diseño se utilizaron materiales hechos posibles gracias a nuevas tecnologías como el hormigón armado, el acero y el vidrio de grandes dimensiones, además de otros tres tipos de mármol.

Planta Pabellón Mies van der Rohe

El Pabellón fue construido en una plataforma recubierta de travertino y la composición juega con una serie de planos ortogonales independientes de los ocho pilares de acero que soportan la cubierta principal, creando un espacio minimalista, abierto y luminoso, de aparente simplicidad pero partiendo de un marcado estudio geométrico.

Con esta excelente animación, podemos hacer un recorrido virtual, y recuerda que en Flickr encontrarás más imágenes haciendo click aquí.

La Silla Barcelona

En su interior encontramos el mobiliario también diseñado por Mies van der Rohe y Lilli Reich, destacable sobretodo no sólo por el nombre que recibiría en el futuro, pero la silla Barcelona se convirtió en una pieza icónica de diseño del siglo XX,  desde 1950 se empezó a producir en masa y se sigue fabricando hasta el día de hoy. Fue además el primer diseño de mobiliario interior que empleaba una estructura de acero inoxidable. Completan la composición dos estanques rectangulares, uno exterior y otro interno de menores dimensiones donde reposa la escultura de Georg Kolbe, “La Mañana”.

La silla Barcelona

Al finalizar la Exposición Internacional el Pabellón fue desmantelado pero al cobrar tanta relevancia en la arquitectura mundial, en 1983 comenzó la reconstrucción de la estructura, impulsada por el arquitecto catalán Oriol Bohigas. Se respetó el uso de los materiales y su situación original y fue inaugurado en 1986.

El Pabellón de Mies van der Rohe puede que atraiga principalmente a estudiantes, profesionales y amantes hard core de la arquitectura, sin embargo, si visitas Barcelona (o vives en ella y no lo conoces aún) es un sitio que no debes perderte. Ubicado en un emplazamiento muy visitado, entre las fuentes de Montjuic y el Poble Espanyol, el Pabellón no defrauda y te da la oportunidad de recorrer un espacio rico en serenidad y que al mismo tiempo es vital dentro de la historia de la arquitectura mundial. Es una buena forma de finalizar una tarde antes de ver el espectáculo de las fuentes. Para precios y horarios puedes visitar su página web aquí.

¿Cómo llegar?

El recorrido comienza en la estación de metro Plaza España de la línea 1, a partir de ahí caminar por la Avenida Reina María Cristina hasta la fuente mágica de Montjuic y el Pabellón está a mano derecha.

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Dancing House, a orillas del Río Moldava. Praga

La ciudad de Praga es famosa mundialmente por muchos de sus grandes atractivos, El Castillo de Praga, la Catedral de San Vito, el Puente de Carlos, la Torre de Pólvora, el reloj astronómico y el cementerio judío, entre muchos otros. Pero hoy nos centramos en la última adición a esta galería de iconos, La Nationale Netherlanden, más conocida como La Dancing House (casa danzante).

Detalle Dancing House

También apodada como Ginger & Fred, haciendo alusión a la pareja de bailarines de Hollywood Ginger Rogers y Fred Astaire, este edificio tiene una historia singular. El solar que ocupa actualmente era anteriormente ocupado por una construcción de finales del siglo XIX que fue destruida por un bombardeo en 1945, durante la Segunda Guerra Mundial. El edificio en cuestión permaneció en ruinas hasta 1960, fecha en que fue demolido, sin embargo el solar permanecería desocupado por tres décadas más.

Ginger & Fred, Praga

A comienzos de los noventa y con el desmoronamiento de la Unión Soviética, Praga abandona el comunismo y en 1993 se resuelve la división de Checoslovaquia en dos países, la República Checa y Eslovaquia. Praga pasa de esta manera a ser la capital de la República Checa y con la consiguiente apertura a occidente apuesta (y lo consigue) por entrar en la lista privilegiada de las ciudades más visitadas del mundo. En 2006 Praga se posicionó en el puesto número 20 entre las ciudades con más visitantes (3.700.000) según Euromonitor International.

El antiguo solar desocupado se encontraba de repente en un sitio muy concurrido por viajeros, turistas y locales, a orillas del Río Moldava y a poco menos de un kilómetro del puente de Carlos, el más visitado de Praga.

Vista del Castillo de Praga, el Moldava y el Puente de Carlos

 La iniciativa la lleva a cabo Vaclav Havel, ex-presidente checo que vivió por muchos años en el edificio al lado, que contrata al arquitecto croata Vlado Milunic y al mismo tiempo le pide que invite a un arquitecto de renombre mundial. Se le concede originalmente la invitación a Jean Nouvel, pero ante su negativa se invita al arquitecto Frank Gehry que acepta el reto de crear un icono contemporáneo para Praga. La promotora del proyecto es el banco holandés ING.

El punto de partida de esta casa es el deconstructivismo, movimiento liderado por el propio Gehry y principalmente por los arquitectos Phillip Johnson, Zaha Hadid, Peter Eisenman y Rem Koolhaas. Sus principios se basan en desechar las reglas de la arquitectura convencional y optar por el abandono de la línea recta, tanto vertical como horizontal, también por la fragmentación de los volúmenes, la articulación de cuerpos en rotación, el gusto por ángulos no convencionales y olvidarse de la frase “la forma sigue a la función”. Como toda obra fuera de lo común, esta casa y otras edificaciones del mismo estilo han sufrido numerosas críticas,  alegando que se construyen como meros ejercicios formales.



Estas mismas razones abrieron un debate público en Praga cuando se finalizó la obra en 1996, sin embargo 15 años después Ginger & Fred ha sabido madurar y convertirse no solo en un icono reconocido y querido por sus habitantes sino como un punto de referencia de visita obligada en la capital checa. Su fama ha sido tal que incluso el gobierno la incluyó en una serie de 10 monedas conmemorativas llamada “10 siglos de arquitectura”. Actualmente es un edificio de oficinas y no está abierto al público, pero hay un restaurante en la séptima planta donde se puede admirar la vista.

¿Cómo llegar?

El nombre en checo es “Tančící dům” y la dirección oficial es: Rašínovo nábřeží 80 120 00  Praha 2 (Prague).

La forma más rápida de llegar es en metro, tomando la línea B hasta la estación Karlovo náměstí , de allí caminar unos 300 metros en dirección al río. También se puede llegar en el tranvía número 17 que parte desde el centro en la estación Staroměstská hasta la estación Jiráskovo náměstí.

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