La “City” de Londres o City of London en inglés, actualmente no se refiere a la capital británica en sí, más bien al distrito financiero más grande del Reino Unido y junto con La Défense de París, el más importante de toda Europa. También conocido como “Square mile” ya que su superficie es aproximadamente una milla cuadrada, recibe este nombre porque originalmente este era el centro verdadero de la ciudad, el lugar de su fundación por los romanos en el año 43, el sitio de la ciudad amurallada. Estas murallas ya han desaparecido y a mediados de la década de los 60 del siglo pasado, los antiguos barrios residenciales comenzaron a ser reemplazados por modernos edificios de oficinas y la proporción de población residencial y comercial se ha ido inviertiendo al punto que en la actualidad hay menos de 10.000 residentes en la City y durante la jornada laboral se juntan más de 300.000 personas.
Entre los edificios que conforman la City se encuentra uno de los iconos más reconocidos en la arquitectura británica, el coloquialmente llamado Lloyd’s, perteneciente a Lloyd’s of London, una sociedad de mercado de seguros. El proyecto para la nueva sede de Lloyd’s fue adjudicado a Richard Rogers, responsable de una buena parte de la transformación de Londres, tras ganar un concurso de arquitectura. En 1978 se comienza a construir este innovador proyecto que al igual que el Centro Pompidou de París (colaboración de Richard Rogers con Renzo Piano) plantea una estructura en la que todos los elementos tales como servicios de circulación (escaleras, ascensores), conductos de electricidad, aire y suministro de agua, se sitúan en el exterior, creando un espacio interior abierto y luminoso que se hace evidente en el gran atrio central de 60 metros de altura cubierto por una bóveda de vidrio. Desafortunadamente la seguridad en Londres es casi militar y no permiten la entrada desautorizada al edificio, muy a mi pesar, así que es poco lo que puedo aportar del interior.
Tanto Lloyd’s como el Centro Pompidou fueron muy influenciados por el trabajo de Archigram, un grupo arquitectónico formado en la década de los 60 en Londres, cuyos proyectos e ideas se inspiraban profundamente en la tecnología para dar nacimiento a una estética futurista. El volumen consiste en tres torres principales y otras tres torres de servicio alrededor de un sólido rectangular. Una particularidad de este edificio de catorce plantas y 88 metros de altura, es que en cada planta es posible la adición o sustracción de paredes en caso de que sea necesario ampliar o reducir espacios de oficina, esta fue una de las premisas principales del propietario con el fin de evitar una futura y complicada mudanza, ya que su antigua sede había quedado obsoleta. Hablando de ésta, del edificio original de Lloyd’s (que ocupaba parte del mismo terreno) se decidió preservar una parte y actualmente conforma una de las entradas al edificio. El resultado efectivamente es sorprendente y 26 años después de su inauguración no deja de quitar el aliento, sobretodo para un admirador que llevaba mucho tiempo queriendo verlo en persona desde que estudiaba arquitectura.

Lloyd’s desde St. Mary Axe, en la parte inferior a la derecha es visible el arco de acceso al edificio, único elemento que permanece del Lloyd’s antiguo
Sin embargo, el caminar por la City puede ser una experiencia curiosa, la ausencia de color en sus calles es lo primero que me viene a la mente (sobretodo si es un día nublado, algo prácticamente habitual en Londres), el ajetreo de trabajadores de la zona, todos de traje, haciendo un corto receso para fumar y beber un café, me hacía sentir un poco extraterrestre y ajeno al lugar, yo cámara en mano, caminando tranquilamente y en vaqueros. Es por eso que cuando giro en una de las esquinas de Lloyd’s Building veo una explosión de color a la que no pude resistirme y al acercarme descubro por casualidad que es Leadenhall Market.
Este mercado cubierto forma parte de la historia de Londres. Ubicado en el centro del antiguo Londres Romano, data del siglo catorce, aunque la estructura actual fue diseñada en 1881 por Sir Horace Jones, autor de otros mercados de la ciudad como Billingsgate y Smithfield. La estructura de estilo victoriano, fue hecha de hierro forjado y está pintada en verde, marrón y crema. En sus pintorescas calles podemos encontrar desde floristas, queseros, carniceros hasta venta de pinturas de arte, pubs y restaurantes. Después de aparecer en una de las escenas de Harry Potter y la piedra filosofal, se ha convertido en una de las atracciones turísticas de Londres, sin embargo aún tiene ese encanto de estar medio escondido y lejano de los circuitos turísticos principales. Durante el día no suele estar muy abarrotado, pero cuando termina la jornada laboral, se llena a rebosar de los trabajadores de la City. El mercado permanece abierto de lunes a viernes a partir de las 7:00 hasta las 16:00, aunque los pubs y restaurantes tienen otros horarios. Más ejemplos fotográficos en mi página de Flickr.
Este post ha sido posible gracias al patrocinio de Waterloo TraveLodge, que nos alojaron durante el periplo londinense.
¿Cómo llegar?
La dirección es: Whittington Avenue junto a Gracechurch Street. Llegar por metro es la manera más rápida y barata, existen dos estaciones cercanas: Bank (líneas Central, Northern y Waterloo) y Monument (líneas Circle y District). Desde la primera caminar recto a través de Cornhill Street y desde Monument, el camino es un poco más enrevesado pero es una mejor opción a mi criterio ya que antes de acercarte a la City, puedes subir al London Monument, y observarla desde arriba.
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Mapa interactivo












