10 kilómetros por La Gran Muralla China

La Gran Muralla China es probablemente una de las pocas construcciones de la antiguedad de gran envergadura que aun permanecen de pie, y esta última afirmación puede que sea una verdad a medias. Por más empeño que se haya hecho por conservar los miles de kilómetros que aun persisten de los más de ocho mil ochocientos kilómetros originales, es una tarea titánica y la verdad es que actualmente sólo se conserva un 30% de la muralla original. Aún así puede considerarse como la obra de ingeniería más grande jamás llevada a cabo.

Gran Muralla China

Construida y reconstruida entre los siglos V a.C. y XVI, su trazado original iba desde la frontera con Corea hasta el desierto del Gobi, y su objetivo fue crear una fortificación infranqueable que protegiera al Imperio Chino de los constantes ataques de tribus nómadas de Mongolia, sin embargo con el tiempo demostró ser más eficaz como un medio para transportar mercancía a través de las montañas que como fortaleza. Por regla general mide entre seis y siete metros de alto y unos cinco metros de ancho, no obstante es muy difícil luchar contra la vegetación y las inclemencias del tiempo que se fueron comiendo kilómetro a kilómetro.

A pocos minutos del comienzo, la pendiente comenzaba a intimidar

Los materiales utilizados en la construcción de la muralla fueron muy variados, generalmente se usaba el material disponible en la zona donde se estaba construyendo, desde piedra, granito, arcilla, arena, y millones de bloques de ladrillo. Aparte de la Muralla en sí, hay otros elementos que la conforman, como los cuarteles y torres de vigilancia. Los cuarteles se utilizaban como puntos de defensa y almacenaje de todo tipo de enseres. En cierto punto dentro de la Muralla también se comenzó a desarrollar un sistema de transporte de materiales y resultó ser bastante efectivo sobretodo a la hora de salvar las grandes distancias que se necesitaban para transportar cosas de un poblado a otro, convirtiéndose la muralla en si en una gran ruta comercial.

Torre de vigilancia

La Gran Muralla puede ser accesible desde muchos puntos en China, pero si te encuentras o te diriges hacia Pekín hay varios tramos visitables, siendo los más notorios Badaling, Mutianyu, Huanghuacheng y Simatai. Los primeros tres tramos se encuentran a una distancia de entre  unos 60-70 kilómetros de Pekín, aunque los más populares son Badaling y Mutianyu por encontrarse en muy buen estado después de haber sido objeto de restauración. Es una opción adecuada si te agradan las aglomeraciones de turistas, estás en busca de souvenirs y de vendedores ambulantes y no te apetece caminar demasiado. Sin embargo si buscas una opción un poco más arriesgada y aventurera, hay un tramo no tan visitado que discurre entre Jinshanling y termina en Simatai, a unos cien kilómetros del centro de Pekín.

En este tramo el deterioro comienza a hacerse evidente

En nuestra búsqueda por un tramo menos concurrido de la Muralla, encontramos un Tour ofrecido en el Leo Hostel de Pekín, el cual consistía en hacer un recorrido de 10 kilómetros a través de la muralla partiendo de Jinshanling hasta Simatai, con la promesa que no encontraríamos ni vendedores ambulantes ni otros turistas aparte de los que hicieran el Tour con nosotros. Efectivamente así fue. Este tramo no es que sea menos conocido, pero al ser más rudo suele tener menos demanda. Al comienzo la Muralla está en muy buen estado, pero mientras se va avanzando el deterioro se comienza a hacer más evidente hasta llegar al punto que hay sectores donde hay derrumbes, la vegetación se está devorando la muralla o pedazos del suelo están sueltos.

La Gran Muralla

La Gran Muralla

Hay que tener en cuenta que no es necesario tener un gran estado físico, pero es mejor estar un poco entrenado, hay tramos donde la pendiente puede alcanzar los 70º lo que implica que hay que escalar un poco. Otro aspecto a tener en mente es que al no haber vendedores ambulantes es necesario llevar todo lo que creas que puedes necesitar, pero sobretodo agua. Tomando en cuenta que era el mes de agosto y las temperaturas sobrepasaban los treinta grados, y que a buen paso el recorrido puede durar unas tres horas y media. A pesar de todo el esfuerzo sentimos que hicimos lo mejor al tomar este tramo, el poder explorar la Muralla China en un ambiente solitario y silencioso lo convirtió en una experiencia mucho más gratificante.

La naturaleza invadiendo la Muralla

Mi consejo al futuro visitante: tomártelo con calma. En mi experiencia cuando vimos lo dificultoso del camino apresuramos el paso pensando que no lo cumpliríamos y al final tuvimos que esperar bastante a que llegara todo el grupo y nos dirigiésemos al autobús. La recompensa: vistas increíbles y una suculenta comida que nos esperaba en un restaurante cercano, aunque nada de esto se compara con tener la oportunidad de recorrer una de las siete maravillas del mundo Moderno.

Ubicación en el mapa:

London Eye (Millenium Wheel), Londres

Londres junto con Nueva York y París son capitales mundiales, y a pesar de ser una ciudad con innumerables atractivos, la capital inglesa carecía de un monumento reconocible mundialmente como la Estatua de la Libertad o la Torre Eiffel. Concebido para ser el punto de referencia y atractivo turístico definitivo de Londres, los arquitectos Frank Anatole, Nic Bailey, Steven Chilton, Malcolm Cook, Mark Sparrowhawk, Julia Barfield y David Marks crearon una estructura movible, cual rueda de bicicleta gigante, que pudiese ser accesible para todo el público. Su inauguración fue el 9 de marzo de 2000 y desde entonces más de 30 millones de personas lo han visitado.

London Eye y el South Bank

Situado a la orilla del río Támesis en el South Bank, tiene un diámetro de 135 metros y 32 cabinas climatizadas (cada una representando un barrio de Londres) con capacidad para 25 personas cada una, es decir que puede transportar 800 personas en una sola vuelta. Con una velocidad de rotación de 26cm por segundo,  la rueda en funcionamiento nunca deja de girar (excepto cuando hay pasajeros con alguna discapacidad) su movimiento es tan suave que se puede entrar y salir sin necesidad de detenerla. Las cabinas son lo suficientemente amplias para moverse libremente aunque también está la opción de sentarse para poder disfrutar de una vista panorámica de Londres.

London “red” eye

Vista del Parlamento y Big Ben desde el London Eye

Construida inicialmente por secciones en taller, cada sección fue transportada por barco y armada in situ, para luego ser alzada con una grua. El alzamiento fue hecho en dos fases, el primero hasta una posición de 65 grados, permaneciendo así por una semana y el segundo hasta llegar a su  posición vertical.



Sir Richard Rogers, arquitecto inglés y ganador del premio Pritzker escribió sobre el proyecto:

London Eye & City Cruises

“El London Eye ha hecho por Londres lo que la Torre Eiffel hizo por París, darle un símbolo y permitir que la gente pueda ver la ciudad desde arriba, no sólo gente rica y privilegiada, sino todo el mundo. Ahí radica su belleza, es pública y accesible y está en el corazón de Londres”.

Más fotos en mi página de Flickr aquí.

Horarios y precios:

De octubre a marzo está abierto desde las 10:00 hasta las 20:30, de abril a junio, de 10:00 a 21:00 y entre julio y agosto de 10:00 a 21:30. El precio de una entrada de adulto vale £18,60, aunque si se adquiere el billete por internet se puede conseguir el 10% de descuento. Puedes comprar los billetes aquí.

¿Cómo llegar?

La forma más sencilla de llegar es tomando el metro hasta la estación Westminster, y de allí cruzar el río por el Westminster Bridge.

Mapa interactivo


Mapa tradicional